jueves, 22 de octubre de 2009

Galileo miró hacia el Cielo y comprendió la Tierra


La titularidad del inventor del telescopio no está del todo clara, para algunos se debe al alemán Hans Lippershey (quien, si no es el inventor, sí que tiene la primera patente y fue el primero que lo usó para fines prácticos), hay quien se lo atribuye a un gerundés de nombre Juan Roget. Intentaron patentar el invento varios ópticos holandeses, italianos...
Sea como fuere, el primero que usó el telescopio con fines científicos fue el italiano Galileo Galilei, quien al recibir por la carta de un amigo noticias sobre el aparato, decidió construir él mismo uno, sería el primer telescopio astronómico. Y lo presentó al público el 21 de agosto de 1609.
Entre diciembre de 1609 y enero de 1610, Galileo estuvo mirando hacia el cielo con su telescopio, nunca la Luna se había visto tan de cerca ni tan esmeradamente, sus observaciones hicieron comprender a Galileo la estrecha relación que existía entre la Tierra y su satélite.
Más tarde, dirigió el telescopio hacia Júpiter y quedó admirado y asombrado de lo que veía: en torno a Júpiter cuatro pequeños planetas (satélites) giraban a su vez. ¿significaría eso que la Tierra también giraría en torno al Sol? Esta interpretación le costaría la vida.
Estas y otras observaciones e interpretaciones fueron recogidas en el libro Sidereus nuscius (El mensajero de las Estrellas o el Mensaje de las estrellas), publicado en marzo de 1910.
Para conocer más sobre Galileo y sobre sus descubrimientos astronómicos y físicos, pueden ir a:

Material didáctico: http://www.redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/juiciogalileo.htm

Sobre el telescopio: http://es.wikipedia.org/wiki/Telescopio
http://www.astromia.com/biografias/galileo.htm

Sobre la vida y la obra de Galileo: http://www.biografiasyvidas.com/monografia/galileo/
http://es.wikipedia.org/wiki/Galileo_Galilei


Se denomina telescopio (del griego τῆλε "lejos" y σκοπέω "ver") al instrumento óptico que permite ver objetos lejanos con mucho más detalle que a simple vista. Es herramienta fundamental de la astronomía, y cada desarrollo o perfeccionamiento del telescopio ha sido seguido de avances en nuestra comprensión del Universo.
Gracias al telescopio —desde que Galileo en 1609 lo usó para ver a la Luna, el planeta Júpiter y las estrellas— pudo el ser humano empezar a conocer la verdadera naturaleza de los objetos astronómicos que nos rodean y nuestra ubicación en el Universo.

jueves, 15 de octubre de 2009

Colores primarios y secundarios


Reflexiones de Matisse sobre el color:

Lo que cuenta con mayor fuerza en el mundo de los colores son las relaciones. Gracias a ellas y a esos colores en sí, un dibujo puede ser intensamente coloreado sin que sea necesario poner color.
Sin duda, hay mil maneras de trabajar el color, pero cuando se lo compone, como el músico compone sus armonías, se trata simplemente de hacer valer las diferencias.
En verdad, música y color no tienen nada en común, pero siguen líneas paralelas. Siete notas con ligeras modificaciones alcanzan para escribir un mundo de partituras. ¿Por qué no ha de ser lo mismo en plástica?
El color no es jamás cuestión de cantidad sino de elección. En sus orígenes, los ballet rusos y en especial Scheherazade, de Bakst, rebosaban color. Profusión sin medida. Se podría haber dicho que el color había sido repartido indiscriminadamente. El conjunto era alegre por la materia pero no por la organización. Sin embargo, los ballets han sido campo de ensayo de medios novedosos, que a la vez los han enriquecido ampliamente.
Un alud de colores no tiene fuerza. La culminación del color sólo se da cuando está organizado, cuando responde a la intensidad emocional del artista.
En el dibujo, incluso en el de una sola línea, se puede dar, en cualquier zona que esa línea encierre, una infinidad de matices. La proporción desempeña una función primordial.
No es posible separar dibujo y color. Puesto que el color no ha sido jamás aplicado a la ventura desde el momento que hay límites y sobre todo proporciones, hay escisión. Es allí donde interviene la creación y la personalidad del pintor. El dibujo cuenta mucho también. Es la expresión de la posesión, de los objetos. Cuando uno conoce a fondo un objeto puede contornearlo con un trazo exterior que lo va a definir por completo. Ingres decía sobre este punto que el dibujo es como una canasta a la que no se le puede arrancar una tirilla de mimbre sin hacer un agujero.
Todo, incluso el color, debe ser creación. Primero analizo mi sentimiento antes de llegar al objeto. Y luego hay que recrear todo. Tanto el objeto como el color.
Lo que cuenta con mayor fuerza en el mundo de los colores son las relaciones. Gracias a ellas y a esos colores en sí, un dibujo puede ser intensamente coloreado sin que sea necesario poner color.
Sin duda, hay mil maneras de trabajar el color, pero cuando se lo compone, como el músico compone sus armonías, se trata simplemente de hacer valer las diferencias.

Si los medios empleados por los pintores han sido atrapados por la moda, pierden su honda significación. Esos medios no disponen ya de ningún poder sobre el espíritu. Su influencia no modifica sino la experiencia de las cosas. Cambia solamente matices.
El color contribuye a expresar la luz, no el fenómeno físico sino la luminosidad que existe como hecho, la que está en el cerebro del artista.
Cada época aporta su propia luz, su sentimiento particular del espacio, como una necesidad. Nuestra civilización, incluso para aquellos que no hayan viajado en avión, ha traído una nueva comprensión del cielo, de la superficie, del espacio. Y hoy se ha llegado a exigir una posesión total de este espacio.
Suscitados y sostenidos por lo Divino, todos los elementos se encuentran en la naturaleza. El creador ¿no es él mismo la naturaleza?
Llamado y alimentado por la materia, recreado por el espíritu, el color podrá traducir la esencia de cada cosa y responder al mismo tiempo a la intensidad del choque emotivo. Pero dibujo y color no son sino una sugestión. A través de la ilusión que despierten, deben provocar en el espectador la posesión de las cosas. Y la medida del artista estará dada por su posibilidad de sugestionarse y trasladar esa sugestión a su obra y de allí al espíritu del espectador. Un viejo proverbio chino dice: "cuando se dibuja un árbol, se debe sentir poco a poco que uno se eleva".
El color, sobre todo, es tal vez, más aún que el dibujo, una liberación. La liberación es el abandono de las convenciones; son los medios antiguos reemplazados por los aportes de las nuevas generaciones.
Como el dibujo y el color son medios de expresión, son modificados. De ahí la extrañeza que provocan los nuevos medios, ya que ellos se refieren a cosas diferentes de las que interesaban a las generaciones anteriores.
Finalmente, el color es suntuosidad y reclamo. Y he ahí el privilegio del artista: transformar en precioso al más humilde de los objetos y ennoblecerlo.

(Extraído de: Reflexiones sobre el arte de Henri Matisse. Emecé Editores S. A. 1997 – 1998.)

sábado, 3 de octubre de 2009

En el laboratorio de Eureka


Valeria Spinelli es la profesora de Biología, con ella los chicos trabajan las operaciones del pensamiento en el laboratorio: Observan, codifican, comparan, elaboran hipótesis, clasifican, buscan causas, definen... En esta ocasión, los chicos son de 5º grado y, los objetos de su estudio, larvas y calamares.