viernes, 11 de septiembre de 2009

Maestro, oh maestro, al maestro, del maestro, para el maestro, con el maestro


En 1920, el joven poeta Gerardo Diego es enviado como profesor de Literatura a Soria, sus amigos lo despiden con una cena y él hace un brindis, un brindis algo especial, porque su destinatario será el Alumno que algún día tendrá. ¿Y por qué elegimos un brindis a un alumno el Día del Maestro? es bien sencillo, porque si es necesario algo para que haya un maestro es precisamente un alumno. Los alumnos nos hacen maestros.

BRINDIS
Debiera ahora deciros: «amigos,
muchas gracias»; y sentarme, pero sin ripios.
Permitidme que os lo diga en tono lírico,
en verso, sí, pero libre y de capricho.
Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
de dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Santander mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo
y frío.
Y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo),
y de pluscuamperfectos y de participios.
Y el uno bostezará y el otro me hará un guiño,
y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos; él mismo.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora yo os digo: amigos,
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo,
por que mis dedos rígidos
acierten a modelar su espíritu
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y por que siga su camino
intacto y limpio.
Y por que éste mi discípulo,
que inmortalizará mi nombre y mi apellido,
… sea el hijo,
el hijo
de uno de vosotros, amigos.

Gerardo Diego (cuando fue nombrado profesor de Literatura en Soria)

2 comentarios:

Sandra dijo...

Muchas gracias Inma por este hermoso homenaje.Quiero unirme a ese brindis y dejar un especial abrazo a todos los maestros de Eureka .

CEIP San Francisco dijo...

Precioso poema para expresar la labor del docente (y la ilusión de un docente ante su primer destino). Efectivamente llegar a ser "maestro" aunque sólo sea de un alumno, que todo su esfuerzo y trabajo ayude al crecimiento de una persona, ya merece la pena.
Yo también os quiero regalar una frasecita, muy conocida, pero muy querida por mí:
"UN MAESTRO AFECTA A LA ETERNIDAD: NUNCA SE SABE DÓNDE TERMINA SU INFLUENCIA"
(Henry Brooks Adams)