lunes, 3 de agosto de 2009

Al gran cero (A. Machado)



Antonio Machado les dio la voz a dos poetas, a los que llamó Los complementarios, uno es el poeta y filósofo Abel Martín, el otro es el maestro, poeta, filósofo e inventor de una máquina de cantar, Juan de Mairena. Les dio voz y vida.
El poema Al gran cero pertenece a Abel Martín, el filósofo preocupado por el ser y todas sus extensiones:

Cuando el Ser que se es hizo la nada
y reposó, que bien lo merecía,
ya tuvo el día noche, y compañía
tuvo el hombre en la ausencia de la amada.

Fiat umbra! Brotó el pensar humano.
y el huevo universal alzó, vacío,
ya sin color, desubstanciado y frío,
lleno de niebla ingrávida, en su mano.

Toma el cero integral, la hueca esfera,
que has de mirar, si lo has de ver, erguido.
Hoy que es espalda el lomo de tu fiera,

y es el milagro del no ser cumplido,
brinda, poeta, un canto de frontera
a la muerte, al silencio y al olvido.


Con esta actividad hemos querido unir la poesía, la matemática, la filosofía y la pintura. Códigos, en apariencia diferentes, y, en realidad, tan complementarios como Abel Martín, Juan de Mairena y Antonio Machado.
Para seguir leyendo algo más de la obra de Antonio Machado:


"En la teología de Abel Martín es Dios definido como el ser absoluto, y, por ende, nada que sea puede ser su obra. Dios, como creador y conservador del mundo, le parece a Abel Martín una concepción judaica, tan sacrílega como absurda. La nada, en cambio, es en cierto modo, una creación divina, un milagro del ser, obrado por éste para pensarse en su totalidad. Dicho de otro modo: Dios regala al hombre el gran cero, la nada o cero integral, es decir, el cero integrado por todas las negociaciones de cuanto es. Así, posee la mente humana un concepto de totalidad, la suma de cuanto no es, que sirva lógicamente de límite y frontera a la totalidad de cuanto es.
(...)
La tercera sección (de Los complementarios) lleva, a guisa de prólogo, los siguientes versos:
Al gran pleno o conciencia integral
Que en su estatua el alto Cero
-mármol frío,
ceño austero
y una mano en la mejilla-.
del gran remanso del río,
medite, eterno, en la orilla,
y haya gloria eternamente.
Y la lógica divina
que imagina,
pero nunca imagen miente
-no hay espejo; todo es fuente-
diga: sea
cuanto es, y que se vea
cuanto ve. Quieto y activo
-mar y pez y anzuelo vivo,
todo el mar en cada gota,
todo el pez en cada huevo,
todo nuevo-,
lance unánime su nota.
Todo cambia y todo queda,
y piensa todo,
y es a modo,
cuando corre, de moneda,
un sueño de mano en mano.
Tiene amor rosa y ortiga,
y la amapola y la espiga
le brotan del mismo grano.
Armonía;
todo canta en pleno día.
Borra las formas del cero,
torna a ver,
brotando de su venero,
las vivas aguas del ser."
(Antonio Machado, Cancionero apócrifo de Abel Martín, Obras completas, col. Austral)

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