domingo, 7 de junio de 2009

La luna va de paseo



Los alumnos de una de las salas de 5 de Eureka (la de los miércoles a las cuatro de la tarde), guíados por su 'seño' Marisa Bosio, vieron así la poesía de Edith M. Russo, Paseandera: la luna sale a pasear, acompañada de estrellas, luceros, luciérnagas y grillos.
¿Qué pretendemos haciéndole oír a los más chicos un poema?
"La poesía tiene dentro de los juegos literarios un lugar propio, un espacio de pertenencia; breve desde lo temporal, pero profundo por las emociones que provoca.
Los poemas son palabras en juego en un continuo fluir sonoro de encuentros y desencuentros rítmicos, asonantes y consonantes, que despiertan en la afectividad el gusto por la belleza del lenguaje.
La poesía es sonido y ritmo para los sentidos, magia para la imaginación, alas para la emotividad.
Niños y poemas comparten la capacidad del asombro, el humor del absurdo, el lenguaje fantástico y el placer del juego."

El poema con el que trabajaron:

Paseandera de Edith M. Russo

La luna sale de noche
A rodar por los caminos
La acompañan cinco estrellas
Y un lucero adormecido.

Nubes rosadas de espuma
Le van marcando el sendero
Y los cometas la escoltan
En las esquinas del cielo.

Paloma de medianoche;
La luna no siente frío
Al mojar su traje blanco
En la frescura de un río.

Una lluvia de luciérnagas
Mira pasar la luna,
Estrenan su mejor canto
Los grillos que la saludan.

Un gallo madrugador
le está anticipando el alba,
La luna, que no lo escucha,
Rueda, corre, salta y baila.

Para poder regresar
Va dejando en el camino
Finos rulitos de escarcha
Y monedas de rocío.

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