viernes, 29 de mayo de 2009

Despertar en los alumnos el dolor de la lucidez

video

Escuchen bien las reflexiones que el personaje interpretado por Luppi hace ante sus alumnos. Es la última lección de un maestro de maestros, una especie de testamento docente para los que van a empezar su vida como 'enseñantes'. La misión final es evidentemente compleja y difícil de cumplir: hemos elegido un camino bastante complejo y difícil, pero, no podemos querer evitar los obstáculos.
Un profesor lúcido tiene más fácil la misión de despertar a los alumnos a la lucidez, un profesor que piensa por sí solo puede enseñar a sus alumnos a que piensen por sí solos. Y el que se atreve a enseñar tiene que saber aprender. Ese es el objetivo que se pretende en Eureka con los cursos de capacitación docente, cursos internos para los docentes del Instituto y cursos externos para docentes de otros centros.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Pintar con palabras o el arte del caligrama

video

No es la primera vez que hemos recurrido a los caligramas, pero en esta ocasión, los caligramas lo han hecho los alumnos de 4º grado, orientados por la profesora María Victoria Colantoni. Ellos pintaron soles, lunas, ositos de peluche, corazones, remeras, bufandas y guantes para evitar el frío, un espejo, la tierra, caramelos, mariposas, una ola, y muchas más cosas, pero no usaron lapices de colores, sólo palabras. En los caligramas existe esa magia: las palabras se convierten en trazos, y los trazos son, en realidad, palabras.

viernes, 22 de mayo de 2009

Vivir pensando: in memoriam Jaime Barylko

video

Para Barylko, "pensar no significa preocuparse por cómo voy a viajar el próximo domingo. Esto responde a cierto automatismo mental, que no exige esfuerzo. Pensar es un acto de esfuerzo. Es alejarse de la realidad y contemplarla desde arriba, desde su globalidad y buscando un nuevo significado. Esto es capital a la hora de resolver conflictos".
Con esta presentación, simplemente queremos hacer un pequeño homenaje a quien es uno de los grandes pensadores argentinos contemporáneos. Lo es, porque la obra de los grandes queda, aunque no estén físicamente.