jueves, 1 de mayo de 2008

Travesuras del Hada Eureka



Este año, como ya habíamos hecho el año pasado, hemos celebrado en Eureka el 23 de abril, Día del Idioma o del Libro, porque lo uno y lo otro se celebra en esta fecha (en Argentina, no coinciden ambas fechas, celebraremos el día del libro más adelante), día que se conmemora la muerte de Don Miguel de Cervantes Saavedra y la del Inca Garcilaso de la Vega y, para redondear la fecha, la del escritor inglés Shakespeare. Aunque en realidad, la muerte de Shakespeare y la de los españoles son el 23 de abril de 1616 pero de distintos calendarios (es una historia muy larga de contar, pero España tenía un calendario diferente a Inglaterra en esta época).
Sea como sea, la casualidad o los calendarios o las musas quisieron que estos tres escritores coincidieran en las puertas del Helicón, que es el bosque sagrado, habitado por las musas de la mitología griega, donde deberían ir los escritores que ya no están en persona entre nosotros. Y digo en persona, porque lo están en obras, que, al fin y al cabo, y tratándose de literatura, es bastante importante.
Quiero contarles algunas cosas del Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, obra de don Miguel de Cervantes, y la he elegido a ella, porque se ha convertido no sólo en la principal obra de la literatura española, sino en la obra fundamental de la literatura universal, ha sido traducida a casi todos los idiomas hablados en el mundo, y son muchos los idiomas...

El comienzo de la novela, aquella frase que dice algo así como "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..." ha sido repetida, copiada, escrita, imitada miles de millones de veces (y no exagero nada): es una de las frases más famosos de la literatura mundial.
Cervantes con su novela quería parodiar un género literario que por aquellos días estaba muy de moda, era la novela de caballería. Todo el mundo leía novelas de caballería, en las que el caballero, joven, valiente y hermoso, realizaba grandes hazañas, defendiendo a pobres mujeres desamparadas, hombres injustamente tratados y otros tristes personajes, estaba enamorado de la joven más inocente, hermosa e inteligente de todo el reino y sus enemigos eran temibles magos, hechiceros que querían hacerlo fracasar, gigantes temibles.
El caballero don Quijote, el de la Triste Figura, cree ver lo que en realidad es pura imaginación, o quizás, es que ve más que los demás y no es él que se equivoca, quizás, son gigantes y no molinos, son ejércitos y no rebaños de corderos, son damas y no prostitutas...
Y para que se note más lo que don Quijote representa, a su lado viaja el terrenal y realista Sancho Panza, para quien el pan es pan y el chorizo, chorizo. Aunque viven tantas cosas juntos, que, al final, tanto monta, monta tanto, y llegan a mezclarse y Quijote Panza cabalga junto a don Sancho de la Mancha.
Los libros son así de maravillosos, en cada uno de ellos hay escondidas miles de aventuras, sólo es necesario abrirlos para que salgan, para hacerlas vivir, porque, aunque las aventuras, los personajes estén ahí, necesitan de alguien que los lea para que puedan tener vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cervantes murió el 22.

Redacción dijo...

Sin querer entrar en controversias eruditas, me remito a un artículo muy interesante, aparecido en http://www.tablada.unam.mx/poesia/ensayos/discrep.html, del que extraigo el siguiente fragmento:
"teníase, no obstante, por seguro que murió en Madrid el 23 de abril de 1616, conforme a lo asentado "en uno de los libros de difuntos" de la iglesia parroquial de San Sebastián, "al folio doscientos y setenta". El texto fue dado a conocer en 1749 por don Blas Nasarre. Reza así: "En 23 de abril de 1616 años murió Miguel Cervantes Saavedra, casado con doña Catalina de Salazar, Calle de León. Recibió los Santos Sacramentos de mano del Licenciado Francisco López. Mandóse enterrar en las Monjas Trinitarias. Mandó dos Misas del alma, y lo demás a voluntad de su mujer, que es Testamentaria, y al Licenciado Francisco Núñez, que vive allí"