sábado, 8 de diciembre de 2007

Modelo de Clasificación

El siguiente modelo de clasificación que nos propone Alfredo Palacios tiene mucho para reflexionar, quizás hasta nos atrevamos a autocolocarnos en alguna de las clases propuestas o, incluso, me atrevo a invitaros a que propongáis vuestro propio modelo de clasificación:

Los que llevan la vida a la cátedra.
Los que arrastran la cátedra por la vida.
Los que piensan que el niño es un vaso que hay que llenar.
Los que saben que el niño es un fuego que hay que alentar
Los que suponen que educar es convencer.
Los que saben que educar es vencer.
Los que confunden vocación con profesión.
Los que profesan su vocación.
Los que vocacionalmente profesan.
Los que confunden cultura con información.
Los que se informan sobre la cultura.
Los que confunden la ingenuidad de los niños con ignorancia.
Los que saben que el niño es el padre del hombre.
Los que creen en la clase auditorio.
Los que creen en la clase museo.
Los que creen en la clase taller.
Los que suponen que la escuela es una preparación para la vida.
Los que saben que la escuela es la vida misma.
Los que creen que el aula es un enseñadero.
Los que saben que el aula es un creatorio.
Los que saben que toda lección debe ser una respuesta.
Los que creen que los niños fracasan en la Matemática porque no les gusta.
Los que saben que a los niños no les gusta la Matemática porque sienten que en ella están fracasando.
Los que saben que, si todos confunden educación con transmisión de ideas inertes, entonces parece que nadie está confundido.


(Alfredo Palacios, en 'Contar bien es lo que cuenta, que contar cualquiera cuenta', ed. Lumen, Buenos Aires, 2001)